24/09/2015Por: Maia Rohrer

Cuidar el pelo desde la alimentación va más allá de los tratamientos y productos que podamos usar para vernos mejor, lo primero y principal es cuidar el cuerpo desde adentro; como dice el dicho, somos lo que comemos.


Cuidar el pelo desde la alimentación es una de las primeras cosas que se ve directamente afectada por nuestra alimentación, y se ha comprobado que hay muchos alimentos que contienen nutrientes naturales que pueden tener efectos grandiosos en el estado de nuestras cabelleras, promoviendo el crecimiento capilar, aumentando su suavidad o, incluso, el grosor.

Aquí, una pequeña ficha técnica de los nutrientes más eficaces y dónde encontrarlos:

  • OMEGA 3

¿Qué hace? Tiene una gran influencia en el brillo del pelo. ¿Dónde encontrarlo? En pescados y mariscos, frutos secos (principalmente nueces y almendras), legumbres, como el garbanzo, y aceite de oliva.

  • VITAMINA :

¿Qué hace? Incentiva el crecimiento capilar, porque facilita la producción de colágeno, que es el elemento decisivo en la producción de nuevas células capilares. ¿Dónde encontrarlo? Cítricos, brócoli, berro, perejil, morrón, repollo, grosellas o papaya.

  • POLIFENOLES

¿Qué hacen? Los polifenoles ayudan a aumentar la suavidad del pelo y combatir la aspereza que muchos veces se produce por el uso del aires acondicionados o incluso la contaminación ambiental. ¿Dónde encontrarlo? Principalmente en frutos rojos y vino tinto.

  • VITAMINA B7

¿Qué hace? Fortalece y combate el pelo quebradizo.¿Dónde encontrarlo? Huevo, nueces y pescados.

  • PROTEÍNAS

¿Qué hacen? Estimulan el grosor del pelo, porque favorecen la producción de queratina. ¿Dónde encontrarlo? Carnes rojas, pescados, huevo, frutos secos (especialmente el maní y el pistacho), lentejas, o lácteos como el yogur y el queso.

 

Por otro lado, hay alimentos que no tienen efectos muy favorables en el pelo (ni en el cuerpo en general), por lo que conviene no excederse en su consumo, como el café, las gaseosas, o las comidas con muchos hidratos y grasas y pocas proteínas (por ejemplo las medialunas, por más que nos duela).

Obviamente existen otros factores, ajenos a la alimentación, que pueden afectar el estado de nuestro pelo, como el estrés, los cambios hormonales y, sobre todo ahora que se acerca el verano, el sol, el calor y el cloro; pero si llevamos una dieta sana y balanceada (y, por supuesto, tomamos mucha agua para mantener la hidratación), ¡ya tenemos la mitad de la batalla ganada!

 

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